Inda, Aguirre, y el secuestro de la cultura

Acabo de leer un tweet asegurando que los titiriteros deben estar en prisión porque, literalmente, ‘la libertad de expresión tiene unos límites que no se pueden sobrepasar’. En la bio de twitter del hombre que suscribía dicho tweet decía que la libertad era fundamental para la democracia y más pseudomierdas que dicen los neoliberales hoy en día. Claro, supongo que ellos se refieren a las opiniones afines a ellos, no vaya a ser que alguien diga que el socialismo no es malo y te digan que CUBA VENEZUELA COREA DEL NORTE.

A estas alturas ya todo el mundo sabe a qué me refiero cuando hablo de los famosos titiriteros, así que me ahorraré la explicación. No voy a entrar a justificar por qué el tema de Alka-ETA NO es apología del terrorismo, ya que me parece absurdo; ni criticaré a la alcaldesa de Madrid por sucumbir a la derecha mediática y darles lo que ellos quieren (bueno, menos la dimisión, claro). El problema es más grande: el secuestro de la cultura por parte de la derecha de este país.

Desde 1939 en España hay un problema muy grande de producción cultural. La cultura popular entró en decadencia hace ya años y, salvo excepciones, se ha perdido en gran medida. Por el contrario, la cultura de masas y la cultura del régimen cobró protagonismo y cautivó a la población. Nos han enseñado lo que está bien y lo que está mal. Lo que es correcto y lo que es antidemocrático. Llevar a niños a corridas de toros o desfiles militares está bien. Llevarlos a espectáculos de títeres o al congreso está mal.

Sin embargo, la derecha siempre se ha caracterizado por no querer promover la cultura, por recortar lo primero en eso, no vaya a ser que la gente piense. Así pues, ¿cómo nos han robado la cultura? Muy fácil. Nos han dicho que la cultura popular es inútil, que no le gusta a nadie, que no sirve de nada porque no da dinero. Han primado los macroespectáculos alienantes que dan beneficios, los han sobreexplotado tanto que algunos les han dado hasta algún problema (eh Botella ;)).

Y todo esto no sería posible sin los Inda, los Aguirre, los Casado, y tantos otros. Cada cosa que ven que no entra en sus cánones se convierte en su hueso. Ese hueso que no sueltan nunca. Ese hueso al que recurren cuando se quedan sin argumentos (aunque no suelen tener muchos ya de por sí). Ese hueso es la lacra de la sociedad. Porque toda esa gente está en la tele, en prime time día si y día también. Y ese hueso es su camino, y ya sabemos lo que pasa cuando un camino se acaba.

Podría pasarme mil horas hablando sobre este tema, pero me parece tan esperpéntico que acabaré citando a un famoso escritor valenciano. Decía Joan Fuster que ‘la política la fas o te la fan’. Pues lo mismo pasa con la cultura. Aprovechemos el momento y hagámosla nosotros y nosotras, que ellos ya nos la han hecho durante demasiado tiempo.

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“Los dos bandos cometieron…” y otras mierdas

Después de unos días sin nada de lo que hablar me he topado con este vídeo. No paro de verlo en mis redes sociales, con comentarios de gente vanagloriándose de la valentía de Pedro Corral (el susodicho concejal del PP) al plantarle cara a la comunista de Manuela Carmena. Supongo que todos los de Podemos son comunistas. A lo que iba, que hace un rato he visto el vídeo y bueno, es agradable comprobar como alguien del PP puede hablar de la Guerra Civil sin reírse de las ‘fosas de no se quién’ o de la ‘guerra del abuelo’. Más allá de esto, que alguien que pertenece a un partido fundando por un franquista con penas de muerte a sus espaldas dé lecciones de memoria histórica…es hilarante cuanto menos.

El señor Corral menciona en su intervención que hay una doble moral, que dependiendo lo que lamentes y condenes eres fascista o eres demócrata. Lo que olvida mencionar el señor Corral es que la llamada Guerra Civil no fue una guerra entre dos bandos enfrentados. Lo que ocurrió en el 36 fue un levantamiento en armas de unos cuantos contra un gobierno democráticamente elegido. Pero claro, la historia la escriben los vencedores, y ya sabemos todos quien dominó España después del 39.

El señor Corral también menciona que las propuestas del gobierno de Carmena no han tenido en cuenta todos los nombres de republicanos y demás gente que luchó contra la dictadura para poner los nuevos nombres a las calles. Dice que de hecho han confundido nombres de personajes históricos. Lo que no dice es que, mientras que es muy fácil saber quienes fueron los generales franquistas vencedores en el 39 para ponerle sus nombres a unas cuantas calles, no debe ser tan fácil hacerlo con los repúblicanos, ya que la mayoría estarán en cunetas o en archivos quemados por quienes ganaron.

Por último, el señor Corral no puede hacer una intervención de semejante importancia sin nombrar a Stalin y a Fidel Castro y la dictadura cubana. No voy a entrar a defender dos archiconocidas dictaduras como son la soviética y la cubana, esa guerra ya la tenemos perdida desde hace tiempo, por desgracia. Lo que sí voy a comentar es esa necesidad imperante de la derecha de, cada vez que quieren criticar cualquier cosa de la izquierda, sacar a relucir los nombres de Stalin, Lenin, Venezuela, Cuba, Corea del Norte o su puta madre. Joder, que nosotros no solemos sacar a relucir las intervenciones de los EEUU, dejad ya el temita.

Y ya para terminar: que gente del Partido Popular, que han menospreciado durante años a las víctimas republicanas, que se han reído, que han criticado la ley de memoria histórica, pero que por el contrario se han lucrado y beneficiado de las victimas del terrorismo de ETA, vengan ahora a dar lecciones a unos pocos que intentan que el franquismo pase a la historia de una vez me parece de un mal gusto que no merece ni calificativos. Un poco de vergüenza, y lávense la boca antes de hablar.

El pactómetro traicionero

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Un día alguien me dijo que no creía en los pactos postelectorales, que o se hacían antes de las elecciones o después era como traicionar a la gente que te ha votado. La verdad es que yo nunca me lo había planteado de esa manera, pero es cierto que cada persona vota al partido que le parece más conveniente, y no a otro. Si yo he votado al PP no quiero que pacten con un partido que está a favor del aborto o de la legalización de la marihuana. De la misma manera, si he votado a IU-UP no quiero que entren en un pacto con un partido que no propone el referéndum monarquía/república o que apoya el TTIP.

Desde las ultimas elecciones este tema está todos los días en los medios de comunicación, sobre todo con el famoso pactómetro de Ferreras. Pero desde hace dos días ha tomado aún más importancia con la oferta de Pablo Iglesias al PSOE para formar gobierno. ¿Y entonces que hacemos? Ese pacto sería como traicionar a todos los votantes de Podemos. Pactarían con el PSOE de los GAL, el que privatizó Endesa y Repsol (y tantas otras), o el de la reforma laboral. ¿Y si no pactan?

Si no pactan probablemente el PP tenga las de ganar en lo que a formar gobierno se refiere, por mucho que ahora Mariano diga que él no quiere ser presidente. Igual al final sí que triunfa la operación Menina y así nos tragamos 4 años más de mierda ultra neoliberal, lo que, eso si, tranquilizaría a los mercados y a las grandes corporaciones, no vaya a ser que dejen de invertir en nuestro prospero país.

¿Y entonces qué hacemos? Dejar que sigan gobernando los liberales es un gran riesgo que millones de habitantes no se van a poder permitir; pero pactar con la socialdemocracia sería traicionar demasiados principios, aunque quiero pensar que sería por el bien de los ciudadanos y no por el ancestral deseo de poder que tienen la mayoría de políticos cuando se ven tan cerca.

Aún así, del último movimiento de Pablo Iglesias queda una cosa clara: es el que mejor ha sabido leer los resultados electorales. Por un lado, ofrece un pacto al PSOE que si lo aceptara le condenaría a la estigmatización de toda la derecha y de una gran parte del partido que manda más de lo que debería. Pero por el otro lado, si no acepta y deja (o ayuda a) gobernar al PP sus votantes no se lo perdonarían y Pedro Sánchez perdería la poca credibilidad que le queda. El pobre Ken está entre la espada y la pared, entre el orden y la estabilidad y los bolivarianos-etarras-independentistas.

Mientras escribo esto Antena 3 amplía la exclusiva del otro día y dice que, efectivamente, Podemos es etarra y bolivariano y peligroso. Quizás todos deberíamos escucharles, que los medios de comunicación privados se preocupan por nosotros y nuestra prosperidad.

Mayoría absoluta…¿democrática?

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Según la RAE, una ‘dictadura’ es un ‘régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales’. Por el contrario, o no, una ‘mayoría absoluta’ es una ‘mayoría que consta de más de la mitad de los votos’. Si esta última acepción la extrapolamos al gobierno de un país, podemos darnos cuenta que una mayoría absoluta representará solo a esa gran mayoría que habrá votado al partido que obtenga dicho resultado en unas elecciones. Y ahí está la trampa, ¿no sería ésta forma de gobierno algo parecido a una dictadura? Me explico:

En primer lugar, se supone que una democracia se caracteriza principalmente porque los ciudadanos eligen cada cierto tiempo unos representantes que van a tomar las decisiones que crean convenientes, dependiendo de la clase que defiendan. ¿Qué quiere decir esto? Pues que generalmente a la derecha se le ha relacionado con la clase alta y a la izquierda con la clase media-baja. ¿Y el centro? El centro no existe. No es posible representarlos a todos, salvo que no haya clases, y eso ya es otra cosa.

En segundo lugar, una democracia también se caracteriza porque la política ha de emanar del pueblo y en favor de éste. Así pues, si en un país gobierna un partido (o coalición de partidos) en mayoría absoluta, estos partidos solo gobernarán para la gente que les ha votado y se supone que representan, ya sea el 50.5% o el 99.5%. ¿Y qué pasa con la gente que no está representada? Básicamente, te jodes. Te puedes pegar 4 años (o los que sean) viendo como recortan derechos fundamentales, privatizan empresas nacionales o aprueban acuerdos transnacionales con el único fin de salvar a la clase que ellos representan.

En último lugar, una democracia, pues, debería caracterizarse por esa palabra que está tan de moda últimamente: el diálogo. Los que dicen representarnos deberían ser capaces de ponerse de acuerdo en las cuestiones que afectan a los ciudadanos y velar por ellos, y no por el bien de los mercados como pretenden muchos. La soberanía de un pueblo reside en eso, el pueblo, y así debería ser siempre.

Así pues, ¿qué pasa cuando en un país los que mandan lo hacen con mayoría absoluta? Pues que, como he dicho, gobiernan para los suyos. Visto de otra forma: un grupo tiene el poder y gobierna para unos cuantos. ¿Y no es esto una forma de dictadura? No, ya que, según la RAE, debería concentrar el poder mediante la fuerza (jeje) y debería reprimir los derechos humanos (jeje) y las libertades fundamentales (jeje); pero se parece bastante.

Esto solo es una opinión, algo que llevo pensando mucho tiempo y que me apetecía intentar explicar. De todas formas, no estoy diciendo que hayamos vivido 4 años de dictadura en España con el PP, o que los vivieran durante los 80 con el PSOE; aunque en uno de estos dos casos se haya parecido bastante.