“Los dos bandos cometieron…” y otras mierdas

Después de unos días sin nada de lo que hablar me he topado con este vídeo. No paro de verlo en mis redes sociales, con comentarios de gente vanagloriándose de la valentía de Pedro Corral (el susodicho concejal del PP) al plantarle cara a la comunista de Manuela Carmena. Supongo que todos los de Podemos son comunistas. A lo que iba, que hace un rato he visto el vídeo y bueno, es agradable comprobar como alguien del PP puede hablar de la Guerra Civil sin reírse de las ‘fosas de no se quién’ o de la ‘guerra del abuelo’. Más allá de esto, que alguien que pertenece a un partido fundando por un franquista con penas de muerte a sus espaldas dé lecciones de memoria histórica…es hilarante cuanto menos.

El señor Corral menciona en su intervención que hay una doble moral, que dependiendo lo que lamentes y condenes eres fascista o eres demócrata. Lo que olvida mencionar el señor Corral es que la llamada Guerra Civil no fue una guerra entre dos bandos enfrentados. Lo que ocurrió en el 36 fue un levantamiento en armas de unos cuantos contra un gobierno democráticamente elegido. Pero claro, la historia la escriben los vencedores, y ya sabemos todos quien dominó España después del 39.

El señor Corral también menciona que las propuestas del gobierno de Carmena no han tenido en cuenta todos los nombres de republicanos y demás gente que luchó contra la dictadura para poner los nuevos nombres a las calles. Dice que de hecho han confundido nombres de personajes históricos. Lo que no dice es que, mientras que es muy fácil saber quienes fueron los generales franquistas vencedores en el 39 para ponerle sus nombres a unas cuantas calles, no debe ser tan fácil hacerlo con los repúblicanos, ya que la mayoría estarán en cunetas o en archivos quemados por quienes ganaron.

Por último, el señor Corral no puede hacer una intervención de semejante importancia sin nombrar a Stalin y a Fidel Castro y la dictadura cubana. No voy a entrar a defender dos archiconocidas dictaduras como son la soviética y la cubana, esa guerra ya la tenemos perdida desde hace tiempo, por desgracia. Lo que sí voy a comentar es esa necesidad imperante de la derecha de, cada vez que quieren criticar cualquier cosa de la izquierda, sacar a relucir los nombres de Stalin, Lenin, Venezuela, Cuba, Corea del Norte o su puta madre. Joder, que nosotros no solemos sacar a relucir las intervenciones de los EEUU, dejad ya el temita.

Y ya para terminar: que gente del Partido Popular, que han menospreciado durante años a las víctimas republicanas, que se han reído, que han criticado la ley de memoria histórica, pero que por el contrario se han lucrado y beneficiado de las victimas del terrorismo de ETA, vengan ahora a dar lecciones a unos pocos que intentan que el franquismo pase a la historia de una vez me parece de un mal gusto que no merece ni calificativos. Un poco de vergüenza, y lávense la boca antes de hablar.

El pactómetro traicionero

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Un día alguien me dijo que no creía en los pactos postelectorales, que o se hacían antes de las elecciones o después era como traicionar a la gente que te ha votado. La verdad es que yo nunca me lo había planteado de esa manera, pero es cierto que cada persona vota al partido que le parece más conveniente, y no a otro. Si yo he votado al PP no quiero que pacten con un partido que está a favor del aborto o de la legalización de la marihuana. De la misma manera, si he votado a IU-UP no quiero que entren en un pacto con un partido que no propone el referéndum monarquía/república o que apoya el TTIP.

Desde las ultimas elecciones este tema está todos los días en los medios de comunicación, sobre todo con el famoso pactómetro de Ferreras. Pero desde hace dos días ha tomado aún más importancia con la oferta de Pablo Iglesias al PSOE para formar gobierno. ¿Y entonces que hacemos? Ese pacto sería como traicionar a todos los votantes de Podemos. Pactarían con el PSOE de los GAL, el que privatizó Endesa y Repsol (y tantas otras), o el de la reforma laboral. ¿Y si no pactan?

Si no pactan probablemente el PP tenga las de ganar en lo que a formar gobierno se refiere, por mucho que ahora Mariano diga que él no quiere ser presidente. Igual al final sí que triunfa la operación Menina y así nos tragamos 4 años más de mierda ultra neoliberal, lo que, eso si, tranquilizaría a los mercados y a las grandes corporaciones, no vaya a ser que dejen de invertir en nuestro prospero país.

¿Y entonces qué hacemos? Dejar que sigan gobernando los liberales es un gran riesgo que millones de habitantes no se van a poder permitir; pero pactar con la socialdemocracia sería traicionar demasiados principios, aunque quiero pensar que sería por el bien de los ciudadanos y no por el ancestral deseo de poder que tienen la mayoría de políticos cuando se ven tan cerca.

Aún así, del último movimiento de Pablo Iglesias queda una cosa clara: es el que mejor ha sabido leer los resultados electorales. Por un lado, ofrece un pacto al PSOE que si lo aceptara le condenaría a la estigmatización de toda la derecha y de una gran parte del partido que manda más de lo que debería. Pero por el otro lado, si no acepta y deja (o ayuda a) gobernar al PP sus votantes no se lo perdonarían y Pedro Sánchez perdería la poca credibilidad que le queda. El pobre Ken está entre la espada y la pared, entre el orden y la estabilidad y los bolivarianos-etarras-independentistas.

Mientras escribo esto Antena 3 amplía la exclusiva del otro día y dice que, efectivamente, Podemos es etarra y bolivariano y peligroso. Quizás todos deberíamos escucharles, que los medios de comunicación privados se preocupan por nosotros y nuestra prosperidad.